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El ecoturismo en Baja California Sur es una aventura apasionante

El ecoturismo en Baja California Sur es una aventura apasionante: los vestigios históricos y  portentos naturales de la península no tienen parangón en el norte de México. La Ruta de las Misiones y pinturas rupestres en el recóndito desierto indomable; las enigmáticas ballenas grises en las apartadas lagunas del Desierto del Vizcaíno; los asombrosos oasis en las comisuras de los páramos más apartados; el Mar de Cortés, que es el Acuario del Mundo; las islas ignotas en los parajes más extraordinarios; y en general, todos los tesoros naturales en esta tierra desconocida, de fantásticos encuentros, de huellas perennes, y de epopeyas inconmensurables, son un regalo extravagante para los más notables y expertos viajeros.

El ecoturismo en Baja California es una aventura apasionantePara los exploradores y aventureros, la región ofrece todas las características deseables para un viaje de aventura de recuerdos eternos. Quizá lo mejor sea iniciar por el sur del estado en los farallones de Los Cabos y terminar en el norte en la Laguna Ojo de Liebre con la visita de la ballena gris. En esta ruta se irán presentando los portentos naturales y los vestigios históricos, como la Ruta de las Misiones, con los arquetipos más interesantes de la gesta evangelizadora iniciada por los jesuitas en 1697. Esta ruta empieza en el sur con la Misión de San José del Cabo y después, en un recorrido hacia el norte de la península, irán presentándose Nuestra Señora de la Paz, Nuestra Señora de Loreto, San Bruno, San Ignacio y Santa Rosalía de Mulegé. Estas misiones no son las únicas, pero sí son las más accesibles y visitables de las 18 que ostenta el estado.

En los poblados de San Ignacio y Mulegé, se yerguen majestuosos los oasis más imponentes de la península. En San Ignacio, para los más curtidos y ejercitados, están los caminos y senderos que llevan a los imponentes Murales Rupestres de la Sierra de San Francisco. Para la visita se requiere de un guía y de un vehículo de doble tracción, para disfrutar los paisajes durante el trayecto de los grandes valles del Desierto del Vizcaíno. Desde el poblado de San Francisco, la ruta continuará en mula hasta llegar a las pinturas de más de 4000 años, que representan animales tanto terrestres como marinos y también figuras humanas. La magnificencia de esta obra la hizo acreedora a la nominación de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Tanto el escenario como la obra pictórica son impactantes.

El ecoturismo en Baja California es una aventura apasionanteY qué decir del Mar de Cortés. Su belleza no tiene límites: sus aguas, playas, e islotes son únicas y, por supuesto, su fondo marino es un ecosistema asombroso. Más de tres mil especies de animales marinos habitan la región, y entre los más imponentes se encuentran el tiburón ballena, el pez martillo, los delfines y la ballena azul. Claro está que el buceo es la “madre” de las actividades de aventura en la región, pero no es la única. Desde la Bahía de la Paz, pasando por Cabo Pulmo, Loreto, Bahía Concepción  y Mulegé, las playas son propicias para la práctica del kayak, el avistamiento de aves, el senderismo, el esnorquel y las expediciones en lancha a las islas e islotes. Asimismo, las playas de Cabo San Lucas, San José del Cabo, La Paz, Cabo Pulmo, Punta Colorada, San Juanico, y Los Barriles son perfectas para la práctica del surfing.

El ecoturismo en Baja California es una aventura apasionantePero, en una excursión a la península, no puede faltar la cita con la maravillosa ballena gris. El fenómeno migratorio a las costas mexicanas se da de diciembre a abril de cada año, y después inician su regreso con sus pequeños ballenatos de 750 kilos, hasta el Círculo Polar Ártico. El mejor escenario para el avistamiento es la Laguna Ojo de Liebre, muy cerca de la comunidad de Guerrero Negro, en el norte del estado. Desde Alaska, la ballena gris viaja más de 16 000 kilómetros para completar su ciclo reproductivo en las cálidas aguas de la laguna. Los cetáceos, de más de 30 toneladas de peso y 15 metros de largo, asoman sus cabezas y observan a los visitantes que llegan en sus embarcaciones; saltan, agitan sus enormes colas, y siguen los botes en un jugueteo constante. La experiencia es única y fantástica.

¡Vaya! El turismo ecológico en Baja California Sur equivale a unas vacaciones inolvidables. Los paisajes desolados, sólo habitados por cactáceas y órganos gigantes, los filamentos azules en el horizonte que trazan ambos mares, las estelas de la proeza misional, los espectaculares acuarios naturales y los ojos nobles de la ballena gris mirándote fijamente, no se te olvidarán nunca. Habrá un antes y un después, pues la península no deja indemne ni al más curtido de los viajeros. Atrévete, decídete y muy buen viaje.

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